¿Cuál será el impacto del coronavirus en cuanto a viajes y turismo? ¿Cómo responderá la industria del turismo?

No existe ninguna respuesta definitiva, porque es la primera vez que vivimos esto. En su lugar, vamos a intentar buscar algunas ideas para los destinos, empresas de turismos y los viajeros, para salir con mayor sostenibilidad de esto y para emerger más fuertes.

Ahora todo puede cambiar. Empatizamos con esa preocupación.

El choque que ha presentado el coronavirus (COVID-19) en toda la sociedad es brutal y presenta desafíos, consideraciones y oportunidades para reflexionar sobre la forma en que operamos, tanto como sociedad como en materia de la industria del turismo que es la que nos atañe.
Vamos a intentar dar ideas tanto al viajero, como a las empresas que ahora se ven metidas en este brete.

¿Qué podemos obtener positivo del coronavirus?

Su capacidad de resiliencia -término popular estos días-, especialmente en los círculos de la industria de viajes, turismo y restauración. La definición de resiliencia sugiere la tenacidad y la capacidad de recuperarse rápidamente de las dificultades. También implica una capacidad de cambio, elasticidad y flexibilidad para adaptarse a circunstancias cambiantes.

Especialmente cuando las cosas van bien, es fácil olvidar lo intrínsecamente vinculados que estamos en lo concerniente ha tejido ambiental, político, financiero y social. De hecho, ha sido necesaria casi la paralización total social para que seamos conscientes de ello. Aquí es dónde debe surgir la resiliencia. Dónde si bien estamos hablando de un cambio de orden, en casi todo, que eso no signifique rendirse, si no, avanzar. Tanto en el sector del turismo como en cualquier otro.

¿Cómo podemos amoldarnos?

En primer lugar, estaría bien marcarnos guías mentales.
Por ejemplo, el coronavirus es impredecible. El comportamiento humano y la respuesta a todos estos factores lo son aún más. Así que todo tiempo que pases especulando y preocupándote va a ser tiempo perdido. En su lugar nos enfocaremos en buscar soluciones.

Aceptar la situación como real.

Puede que no te guste, puede que desees que no hubiera ocurrido. Incluso se puede pretender que no es tan malo como realmente es. Nada de eso importa si no eres capas de aceptar la circunstancia. Cuánto más rápido aceptes la realidad, más preparado estarás para responder a los fluidos de las circunstancias, con la ecuanimidad, el equilibrio y la objetividad que tantísimo vas a necesitar.

Respuesta inmediata.

No todo requiere de una reacción, a pesar de que todo merece una adecuada y deliberada respuesta, incluso si la respuesta es no hacer nada. Y aceptar la realidad.

Entender que hay cosas que escapan a nuestro control.

Las líneas aéreas han cancelado vuelos y rutas, por las cuarentenas impuestas para frenar la pandemia del coronavirus, se han cancelados eventos, los gobiernos en su mayoría, han tomado medidas y se han cerrado fronteras. Todo eso, aunque te afecte, escapa a tu control, enfocate en lo que si puedas controlar directamente.

No trabajes sobre el miedo ni la pena.

Son herramientas de marketing, lo sabemos, pero dista bastante de ser cuanto apenas morales ahora mismo, y la verdad, se agradecerá quién no entre en este juego en el ya caen muchas empresas e incluso bancos. La acción informativa será eficiente también y más veraz. Esto significa no entrar en pánico, buscar fuentes de información contrastadas -OMS y CDC principalmente- y la realización de una investigación adecuada.

Para las empresas será efectivo pensar dos veces antes de tomar a corto plazo medidas desesperadas (por ejemplo, la rebaja de los precios a corto plazo para un impulso de la demanda, especialmente cuando los precios no serán la raíz del problema), ya que pueden causar daño largo plazo.

La honestidad y la transparencia como arma.

Esta sigue siendo la mejor política tanto en el trato con los clientes, como con los empleados o socios. Esto es algo tan vital, que no hay nada más que añadir.

Cambio y aprendizaje.

Ahora mismo estamos dando palos de ciego, así que lo mejor es tomar las cosas con calma, puede empeorar antes de que mejore. Puede mejorar más rápidamente de lo que pensamos, no lo sabemos. Lo más probable es que un nuevo patrón surja de todo de esto, y para eso si podemos ir preparándonos.

Por ejemplo, a corto plazo, cuando se pueda empezar el ritmo social medio normal de nuevo, lo más lógico es que sea el momento de considerar las oportunidades nacionales y regionales de la demanda de viajes. Conocer lo nuestro mejor y no como nacionalismo, si no, sobre todo para ir con cautela y ayudar a la economía del país. Y por lo tanto a todo el turismo y sectores relacionados.

Otros destinos.

Cada situación ofrece una oportunidad perfecta para destinos alternativos especialmente si vamos a evitar multitudes durante algún tiempo. Para los viajeros y la industria, será un gran momento para destinos alternativos y de menor calado turístico. Si no eres propenso al pánico, será tú momento.

Momento de experimentar.

Si alguna vez has tenido una idea pero no te atrevías a probarla por miedo a estropear «una cosa que va bien». Ahora es el momento de probarlo, tal vez incluso más que antes. Si las cosas no funcionan, la pérdida se mitigará debido a las circunstancias.

Equilibrio en los ingresos.

La diversificación de ingresos es especialmente importante para las comunidades y las pequeñas empresas. Ahora es el momento perfecto para no olvidar los principios de equilibrio, la gestión de la cartera y la diversificación.

Ante todo comportamiento responsable y cooperativo.

En tiempos de crisis, la tentación de competir y luchar es fuerte. Es humana. Pero también lo es la cooperación. Y eso es generalmente lo que nos permite a todos a ser un poco mejores en este tipo de momentos y después cuando pase la tormenta.

El futuro de los viajes.

La epidemia del coronavirus y la crisis sistémica que ha creado son un hecho. Lo que saquemos positivo de este viaje es lo que nos ayudará en un futuro a seguir adelante, cuando todo esto pase.